¿Por qué son importantes los fósiles de las rocas?

Las rocas en las que es posible hallar restos fósiles de animales y plantas son las sedimentarias, es decir, las derivadas de los sedimentos de barro y arena que en épocas muy remotas llenaron las cuencas de los mares, estratificándose y convirtiéndose en piedra compacta.
Los animales que por casualidad quedaron sepultados entre aquel barro en determinadas condiciones ambientales no se descompusieron inmediatamente, sino que sus cuerpos se impregnaron de sales minerales. Poco a poco éstas fueron sustituyendo las células de las sustancias orgánicas, sin alterar su forma, de suerte que al cortar la roca ahora descubrimos en ella los cuerpos de los antiguos seres vivientes, cuyos rasgos se han conservado transformados en piedra.

Es lo que ocurre en el caso de las conchas fósiles y de muchísimos otros animales marinos.
Puesto que todos los animales (y todas las plantas) vivieron en una época más o menos larga pero siempre bien definida, al descubrir fósiles en un estrato de roca es posible establecer a qué época se remonta su formación, sobre la base precisamente del animal que en él quedó aprisionado.
Existen fósiles pertenecientes a animales que vivieron en todas las zonas de las tierra, pero sólo durante épocas relativamente breves y bien definidas. Los geólogos los llaman “fósiles -guía”, y su presencia en un terreno indica con absoluta certeza que aquellas rocas se formaron en un determinado período de la historia de la Tierra.