¿Por qué crecen las muelas del juicio?


Es sabido en nuestros días que el cuidado de la dentadura es muy importante, no solo porque nos permita un correcto tratamiento de los alimentos antes de ser ingeridos, sino también por estética. Bajo esta premisa nos es conveniente cuidar cada uno de nuestros dientes. Pero existen un grupo de estos que nos resulta incómodo y a veces innecesaria su aparición, nos referimos a las muelas del juicio.
 

Las muelas del juicio también son denominados “terceros molares” pues cuando brotan lo hacen detrás de los dos molares que tenemos en la parte posterior de las cuatro esquinas de la boca. Es decir, son las cuatro últimas piezas dentales de las 32 permanentes que poseemos durante la vida.

Puede ocurrir que las muelas del juicio queden atrapadas o incrustadas en el hueso de la mandíbula, o simplemente no emerjan. Esto podría ocasionar el amontonamiento o desplazamiento de otros dientes, así como motivar el desarrollo de caries dentales localizadas, infección, o enfermedad de las encías. Frecuentemente también se presentan problemas porque las muelas del juicio no brotan adecuadamente o no brotan del todo.


Las muelas del juicio recibieron esa denominación debido a que su aparición es tardía en comparación a la niñez, edad en la que aparece el resto de las piezas dentales. Vemos entonces que las muelas del juicio aparecen entre los 16 y 25 años generalmente, edad en que las personas supuestamente tienen más juicio que en la niñez.

Estas muelas del juicio no nos sirven de mucho, a excepción de su uso como soporte para molares postizos. Entonces, ¿Por qué crecen estas muelas de juicio? La respuesta salta a la luz si consideramos la dieta ancestral que nuestros predecesores poseían y que la evolución no pudo superar del todo. Miles de años atrás, cuando nos convertimos en Homo sapiens, nuestro cráneo era diferente al que poseemos hoy. Así pues, nuestra mandíbula era más alargada la cual albergaba muelas más potentes en la parte posterior, las mismas que permitían masticar mejor hojas y alimentos tanto duros como fibrosos. Luego del paso del tiempo y el cambio de nuestros hábitos alimenticios nuestra mandíbula se ha ido reduciendo al punto de no dejar el suficiente espacio para estas muelas. Seguramente después de muchos años la evolución hará que estas “muelas del juicio” retarden más su aparición hasta el punto en que dejen de crecer.